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La cocina tradicional de las Illes Balears, fruto de la intensa actividad pesquera y campesina que se registraba en las islas antes de la eclosión turística, es muy rica y variada. La ensaïmada, conocida especialidad dulce cuyo nombre proviene de la manteca de cerdo (saïm) que sirve de base en la elaboración de la masa, la sobrassada, el botifarró y el camaiot, embutidos por excelencia, los quesos de Maó (Menorca), la salsa mayonesa cuya denominación correcta en castellano es con hache (mahonesa, maonesa en catalán).

La frígola y las hierbas ibicencas, licores típicos de Ibiza, el tumbet y las sopas mallorquinas de verduras y hortalizas tan arraigadas en Mallorca, el sofrit pagès que Formentera comparte con su hermana pitiusa Ibiza.

¡Hay tantos platos por probar!

Desde el típico frito mallorquín, los asados de lechona y cordero, l'arròs brut, el lomo con col, el pa amb oli, las coques (de verduras, de trempó, de pimientos a la brasa, de setas, de pescado, etc.), el gató de almendras y la greixonera de brossat (tarta de requesón), pasando por la caldereta de langosta, propia de Menorca plato excepcional donde los haya, el oliaigua amb figues (higos), el cuscussó (postre navideño de origen árabe), los pudding de procedencia británica, las greixeres típicas en carnavales, las formatjades de Pascua, el gin, etc.

Ibiza con su flaó (pastel de queso con hierbas), los cocarrois (empanadas de carne, pescado o verduras), la greixonera, los panellets y las orelletes (pastelitos de azúcar y frutos secos) y la ensalada de pescado de Formentera, son algunos ejemplos que bien merecen una visita al archipiélago balear.

Productos de nuestra tierra, que junto con los alimentos elaborados por los productores de las Illes Balears, bajo denominación "Producte Balear", son reflejo de nuestra manera de ser.

¡Pruébalos durante tu estancia!


Los "cellers"  

Los cellers son, según numerosos autores, los santuarios de la cocina mallorquina. En estas bodegas, envuelto por la idiosincrasia del lugar, es donde el visitante disfrutará con más autenticidad de una rica y variada gama de productos de la tierra. El típico frit, sin ir más lejos, o la lechona, son platos que ensalzan cualquier oferta culinaria. Especialmente abundantes en el centro de la isla -sobre todo en su capital, Inca-, los cellers son también magníficos lugares para la degustación de las características sopes, un apreciado primer plato en el que se mezclan finas rebanadas de pan con verduras variadas.


Vinos y licores  

Nada más apropiado que acompañar estos platos con un vino de Mallorca, ya que goza de una tradición vinícola arraigada. El municipio de Binissalem, da nombre a una Denominación de Origen para los caldos que se crían en sus bodegas, entre los que destacan por alabados sus tintos y rosados. Una segunda Denominación de Origen es Pla de Llevant, cuyos vinos son de sabor suave. El gin o ginebra menorquina, el palo -aperitivo obtenido a partir de la caramelización del azúcar y de las infusiones de plantas aromáticas- y las herbes de Mallorca e Ibiza, así como la frigola de Ibiza y Formentera, son algunos de los licores más afamados del archipiélago.


Pescados y mariscos  

Entre la gran diversidad de platos a base de pescado, merece subrayarse la caldereta de langosta, un plato que goza de reconocida fama en Menorca pero que pue- de degustarse en cualquier rincón de las Illes Balears. Como también sucede con los sabrosos arroces de pescado, el mero a la mallorquina o una receta típicamente ibicenca: la borrida de rajada, a base de raya, patatas y huevo. Para quienes quieran saborear una rica combinación de carne y pescado ahí está la porcella amb anfós, deliciosa mezcla de lechona y mero sazonada con perejil y picadillo de ajo.


Gastronomía popular  

Entre las pastas saladas, no pueden olvidarse las panades, rellenas de carne, pescado o guisantes y los cocarrois, una variedad a base de verduras y pasas. Tampoco deben pasarse por alto las coques, de verdura o de trempó, realizadas con los ingredientes propios del campo. Dentro de la gastronomía popular disfrutan de bien ganada reputación la sobrassada y los botifarrons, así como el camaiot, todos ellos embutidos procedentes del cerdo. No menor es el prestigio del queso de Menorca con Denominación de Origen Mahón-Menorca, del que el viajero no debería prescindir en sus rutas por la isla que le da su renombre.


Combinaciones sencillas  

Si lo que busca son platos más sencillos, el pa amb oli realizado a base de pan con aceite acompañado de toda clase de quesos o embutidos, han cobrado un enorme auge en los últimos tiempos, dando lugar a numerosos restaurantes especializadas en competir por la mayor calidad. El trempó y el tumbet son dos excelentes y sencillas combinaciones de verduras que se ganarán enseguida el aprecio del comensal que no las conociera previamente.


La Repostería  

La repostería goza asimismo de excelente salud. En su cúspide se encuentra la internacional ensaimada, signo de identidad de Mallorca en el mundo entero. Rellena de cabello de ángel, crema, nata o por sí sola, siempre es apreciada por el paladar exigente. En Ibiza, el flaó, tarta de queso contrapunteada con unas hojas de hierbabuena, es uno de sus postres más típicos. El gató, tarta de almendras que se deja acompañar magníficamente por el helado, es otro de los postres que entusiasmará a sus degustadores.